martes, 3 de abril de 2012

¡A la mesa! La Gran Muralla.

¡Bienvenidos frikiduneros! Os traemos una nueva sección irregular, de ésas que os encantan y no podéis parar de leer una y otra vez. En esta nos encargaremos de construir, deconstruir (para los fans de Ferrán Adriá), ensuciar, toquitear y desordenar vuestras mesas con propósitos concretos tan sólo con una mesa, unas fichas y unos cuantos amigos. Previo dinero para comprar tablero, cartas y demás accesorios necesarios, obviamente.
Siguiendo la premisa del Igor, objetivo Uikokahonia en aquella mítica frase de "la cama sólo se usa para dos cosas, y sueño no tengo", presentamos nuevos usos de la mesa. ¡De ésos no, guarretes, de los decentes!

Para irnos acostumbrando al tuneo empezamos con algo facilito. Necesitaremos:

- 2 dados.
- 16 vientos.
- 12 dragones.
- 36 puntos.
- 35 bambúes y un pajarico.
- 36 diezmiles.
- 4 flores.
- 4 estaciones.
- 3 seres humanos (o cualquiera capaz de mover las fichas, en este caso hemos usado dos amigos y un señor invisible).
-Guía de pronunciación y significados (suele sonar todo a chino).

¿Que no cabe todo en la mesa? ¡Y en una caja! Aquí tenéis la prueba.

La has abierto...

Efectivamente, vamos a jugar al MAHJONG. Nooo, nada de hacer montañitas de piezas e ir formando parejas. O sí. O parecido. Vamos al tema y me explico.

El mahjong original parece tener origen en antiguos sistemas de adivinación china, de ahí la simbología de las piezas. De hecho, para comenzar el juego se coge un viento de cada (norte, sur, este y oeste, para más señas) y se reparten entre los participantes: éstos se colocarán en la mesa atendiendo a su punto cardinal. Empezará Deng feng, o viento del este.

Pero antes de comenzar debemos construir la muralla. Aquí es donde apilamos fichas, pero con cierto orden. Tras poner todas las fichas boca abajo y barajar al estilo dominó, cada participante ha de montar uno de los cuatro lados de la muralla. ¿Cómo? Pues colocando las fichas en dos pisos de 17 (18 si jugáis con flores) cada uno. Nuestra bei feng (o viento del norte) os lo explica gráficamente:

La primera prueba consiste en una carrera, a ver quién la acaba antes.

Ni los arquitectos de la dinastía Qing, vamos.

Una vez hemos acabado la muralla el deng feng tira los dados y cuenta de derecha a izquierda tantos jugadores como marquen los dados. Ése será "el elegido": desde la derecha contará fichas de su cacho de muralla hasta completar el número que salió en los dados, y pondrá la última de la cuenta boca arriba. Ése será el comodín de esa partida. La ficha del dragón blanco (el cuadrado en blanco) pasará a ser esa ficha. Ganas de complicar el asunto, lo sé. Tened cuidadín, es error de novato tirar un comodín con desprecio y arrepentirse ipso facto, y aquí también sirve aquello de "ficha en la mesa, presa".

Mmmmmm...tarta de comodín...

Lo último que queda es repartir. Porque no pensaríais jugar con las fichas en muralla, ¿no? Para ello "el elegido" tira los dados, cuenta empezando en su muralla y coge las cuatro primeras fichas (dos arriba y dos abajo, no me hagáis trampas). Las siguientes cuatro son para el jugador de al lado y así hasta completar los cuatro grupos de cuatro por cabeza (16 fichas para los vagurrios).

Fichas para el Hombre Invisible.

Ahora ya sí se empieza a jugar. El objetivo es hacer mahjong, que viene a ser cinco grupos de tres fichas y una pareja. La pareja supongo que está clara; los tríos pueden hacerse con fichas iguales, o peng, o bien con escaleras de tres, o qi. Quedaría tal que así:

¡Búsquenme un niño de cinco años, no entiendo nada!

El elegido coge la ficha del extremo de la muralla donde se ha parado de repartir. Puede quedársela y tirar otra sobre la mesa o bien tirarla directamente. La pieza que descarte será puesta boca arriba en medio de la muralla, y el siguiente jugador tiene la opción de cogerla (sólo si puede completar con ella un peng o un qi), o bien robar también de la muralla. Aquellas que se quedan en la mesa (a los tres turnos queda bonita bonita) ya no podrán usarse en posteriores turnos.

Los descartes nos miran, contrariados.

Si se hace peng o qi cogiendo una ficha de la mesa es obligatorio "cantar" la jugada. No hace falta que practiquéis vuestro si bemol, basta con decir "qi" o "peng" y dejar las fichas en cuestión boca arriba sobre la mesa, dando constancia de que no habéis engañado a los demás y os habéis ido con viento fresco (jayjay, qué chispa, de verdad); en caso de hacerlos con fichas robadas, a lo top secret, no es necesario. Además, el peng es chulo de narices, y puede hacerse siempre. Vamos, que si alguien tira ésa que necesitabas para un peng puedes cantar aunque no sea tu turno, saltándote a todos los demás jugadores por toda la cara. Recomendamos jugar con escudo, por si las moscas.

Recomendamos organizar por palos, para no quedarse loco.

Por último me queda explicar el asunto de las flores y estaciones. Los alérgicos no temáis, son opcionales. Simplemente se mezclan con las demás y se dejan la lado boca arriba ti tienes suerte y te tocan, sustituyéndola por otra. No sirven para el peng o el qi, son puntos. ¿Y eso qué quiere decir? Pues que si haces mahjong y no tienes flores no te llevas ni un minipunto de los que damos en la viñeta de la semana. Vamos, no te compensa. En caso de jugar con estas fichas habrá, obviamente, un registro de puntos, y ganará la partida total (lo que viene a ser jugar mahjongs hasta que os canséis) quien más tenga. Recordad que si jugáis con flores debéis poner una ficha más en vuestra muralla (y otra encima para el segundo piso, claro).

Las flores son alegría (excepto para los demás jugadores).

¡Ay, casi se me olvida! ¿No os habéis preguntado para qué sirve la famosa guía si se trata tan sólo de hacer tríos y escaleras? Aparte de traducir las fichas de los "diez miles", que son los números en chino y necesitaréis un par de partidillas para haceros con ellos (unos cuantos frikiduneros dejaron de necesitar la lista hace tiempo, son mi orgullo y satisfacción), por supuesto. Es costumbre decir en voz alta de qué pieza te descartas ("despiezas" más bien, aunque suene a Viernes 13), el número y el palo de la misma, para agilizar un poco la partida. Efectivamente, hay que decirlo en chino. Nada de quejas, son las reglas. ¡De otra manera no os sentiréis verdaderos jugadores de mahjong!

Aprended de Sammo, el Máster del Mahjong.

Creo que no me dejo nada. Para ser la primera igual me he pasado. Igual descanso un par de semanitas. Sólo aspiro a que alguien se lea hasta el final esté coñazo impresionante. Y si hago os pica la curiosidad, mejor que mejor. ¡En el próximo más rollo!


2 comentarios:

Víctor dijo...

Lo bueno de las fotos es que no se ve lo lento que jugamos... Si el señor Hung nos viera...

Marxianna dijo...

Seguro que Sammo estaría orgulloso. También él empezó siendo malo, aunque menos que nosotros xDDD

¡Sólo necesitamos algo de entrenamiento! No pienses en las fichas, sé las fichas.