viernes, 8 de febrero de 2013

Diez artículos o menos. Jugar rápido, morir pronto.

¡Qué tal, amados frikiduneros! ¿Cómo se han portado los reyes este año? ¿O a vosotros os traen los regalos los súbditos del Dios del Spaggetti Volador? Porque si es así ya sé que los habéis recibido bastante pringosos. De todas formas, por si habéis sido más malos que Lord Vader, nosotros os traemos una entrada  de las nuestras. Aquí no nos importa lo buenos o malos que seáis, sólo lo jugosos que podéis estar. Ñam, ñam.

"Negro me tienes con tanto indie, Marxi ¡yo quiero jugar al CoD!"
Dejando de lado el menú (parece mentira que no me haya empachado con los atracones de estas fiestas), vamos al turrón, que siempre sobra. Hoy la historia va de un género videojueguil que últimamente nos acosa descaradamente. Hablamos de los llamados modernos roguelike, uséase, en los que acabas cual pícaro contra orda de trolls: hecho trocitos. Definiéndolos algo más concretamente, (infernales) juegos de elementos aleatorios donde, al acabar la vida que te dan, no hay posibilidad de continuar la partida de ninguna manera. La mayoría tampoco tiene opción de salvar, y ,si la tiene, no puedes recuperarla después de haber muerto. ¿Que te han asesinado una horda de goblins armados a los cinco minutos? No pasa nada, has perdido poco. ¿Llevabas cuatro horas de juego y, de repente, una nave extraña te ha hecho saltar en mil pedazos? Pues ya puedes jurar en arameo ¡¡¡porque te toca volver a empezaar!!! En serio, si queréis torturar a algún jugón empedernido, os los recomiendo encarecidamente.

¿Qué es lo peor de estos juegos? Pues precisamente que, encima de todo ¡¡¡son divertidos!! ¡¡Malditamente divertidos!! Y, para redondear la condena... adictivos como pocos. Cada partida es diferente, así pues ¿quién sabe qué te deparará la próxima? ¿A que quieres descubrirlo? ¿Eh? ¿Eh? Pues nosotros sí. Por eso, y porque somos malvados a más no poder, os traemos una recopilación de nuestros favoritos. Tras una ardua investigación en wikipedia, hemos descubierto que igual ni son roguelike de esos ni nada de nada, pero eh, lo nuestro es hablar por hablar, no llevar razón. ¡Sufrid con nosotros, hamijos! ¡MUAHAHHAHA!

-Binding of Isaac
Por la A no tenemos ninguno, directos a la B, de Binding of Isaac. Empezamos con el más inquietante de todos. En esta locura enfermiza encarnamos a Isaac, un pobre niño que acaba en el sótano huyendo de la psicópata de su madre, a quien Dios le ha encargado matarle (qué chispa tienen).

"Menudo escándalo de vecinos..."

Lo malo viene para el pobre crío cuando descubre la cantidad de cosas que han crecido en el susodicho sótano, imaginamos que tras años de no limpiar y acumular cadáveres. Desde moscardones y montones de carne podrida a otros niños que, literalmente, perderán la cabeza por jugar con nosotros. Isaac se defenderá como pueda, con ayuda de sus lágrimas lanzadas como proyectiles (sí, sí, todos locos) y de "cosas" varias que encontrará por ahí. De hecho, aquí está el intríngulis del juego: en los cientos de objetos entre enfermizos y curiosos con distintas propiedades que irá recopilando en las pantallas aleatorias. Es cuestión de suerte conseguir el ojo láser o las braguitas de mamá, pero no te preocupes, todo te será útil. TO-DO.

Con las ofertas siempre pasa igual: vas a por un par de moscas y acabas llevándote hasta la corona de cumpleaños.

A ver, dónde estará el pasillo de las verduras...

-FTL
¿No echabais algo en falta, entre tanta locura y fantasía? Efectivamente: naves espaciales. Pero no os preocupéis, amantes de la ciencia-ficción, que aquí llega el Faster than light para poner a prueba vuestra habilidad y paciencia. En este caso estamos al mando (espiritual, lo dirigimos todo desde la sombra, como el malo del inspector Gadget) de una nave espacial de la típica Federación universal que lucha contra los rebeldes, quienes a su vez intentan hacerse con el control del universo... de algo me suena esta historia, no sé, no sé... En fin, que iremos recorriendo las estrellas de distintos sistemas enfrentándonos a sucesos aleatorios, algunos, o muchos, o casi todos, o el 99% combates. También contamos con tiendas y las indispensables mejoras.

-¿Me compras?
-No, gracias.
-¡Pues toma misilacooooo gratiiisss! ¡En todo el ojooo!
¿Y dónde está la gracia? Pues en controlar cada habitación de la nave por separado, gracias a nuestra visión de rayos x que nos permite traspasar el techo de la nave para ver el interior. Así, mientras ordenas los disparos has de estar pendiente de dónde te dañan a ti, porque como se incendie la sala del oxígeno y no lo arreglas pronto te quedas sin tripulación en un decir "Firefly", o, si te abordan (¡maldita sea esa opción!), más vale repeler pronto a los invasores si no quieres acabar como basura espacial. Creo haber leído por ahí que mucha gente ha contraído locura espacial después de darle unas cuantas horas. Si queréis practicar la personalidad múltiple no lo dudéis.

¡La mía muy hecha!
-SAWA
O, como se conoce en el resto del mundo, Super Amazing Wagon Adventure (si todavía no sabéis por qué las siglas molan más es que todavía no habéis aprendido la sabiduría del Nikt). Dejamos lo bueno para el final. Porque somos así de guays.
¿Esto que es lo que es? Pues un juego de género histórico: nos pondremos en la piel de tres aventureros que recorren un primitivo Estados Unidos en su caravana... nadie sabe por qué. Probablemente ellos tampoco sabían que por el camino tendrían que sortear peligros como bandidos, búfalos imparables, apestosas mofetas... o satélites espaciales y dragones. Cuando empieza una partida nadie sabe qué puede pasar (la maravillosa magia de las pantallas aleatorias): los escenarios son surrealistas, divertidos y, sobre todo, muy sencillos. Lo retro está de moda, hamijos, y este es un juego con píxeles enormes.

Personalización retro-gen: directos de vuelta a los ochenta.

Hay dos tipos de pantallas: unas se llevan a cabo dentro del vagón y en otras manejamos a un personaje concreto que sale de la caravana, algo muy lógico cuando te ataca todo alrededor. ¿Qué debemos hacer? Disparar. Mucho. Con un montón de armas distintas. No importa lo que veas, tú dispara. Al fin y al cabo, esto es el salvaje oeste.

¡Ya te dije que giraras a la izquierda en Albuquer! Tanto GPS, tanto GPS...

Por si no te has quedado suficientemente loco, la música acompaña: aventurera y pegadiza. Garantizamos que vas a cantarla en la ducha, en el ascensor, por la calle y hasta durmiendo.
Locura de juego. Cien por cien recomendable. Totalmente basado en hechos reales.

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Pues ésta ha sido nuestra selección, amados frikiduneros. Esperamos que os hayan inspirado estos juegos. Si os animáis, tened claras dos cosas: una, le vais a dar mucho más de lo que pensáis; dos, no hace falta que miréis los requisitos mínimos, os corren hasta en la Gameboy.

Como no hemos llegado a diez artículos (eso sí, debemos llevan un millón de páginas, más o menos), aprovecho para hacer un poco de propaganda y autobombo. Os dejo aquí el enlace al podcast Viciados, que trata temas sobre videojuegos antiguos de forma bastante amena... y en el que casualmente una servidora participa hablando esta última temporada, cómo no, de bundles y otros temas relacionados con el PC. Echadle una oída y, si os parece mal, echadles a los perros. ¡Hasta la próxima, hamijos!

2 comentarios:

Víctor dijo...

Os va a venir un purista y os va a denunciar por llamarlos roguelikes. Aunque también digo; el Isaac y el FTL tienen sus equivalentes a "Nivel" y "Características". El SAWA es de otro mundo (porque él lo vale).

Marxi anna dijo...

Si es que vamos a necesitar un asesor técnico para cuestiones ídem.

Ya sabemos que los roguelikes son menos gráficos y más programación, pero un puntito tienen, ¿no?

El SAWA mola y ya está.No necesita etiquetas XDDD

Thanks for comment!